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Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis)

Extracto del trabajo elaborado por María Dolores Pérez Rodríguez, Área de Zoología, Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

Pérez Rodríguez, M.D. (2004). Fenología de la migración del Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) a partir de las fechas de ingresos registrados en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) del ZooBotánico de Jerez.

1. OBJETIVOS

 Estudio de la fenología migratoria y reproductiva del Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) mediante la recopilación de los datos procedentes del C.R.A.S. (Centro de Recuperación de Animales Silvestres) del zoo-botánico de Jerez correspondientes a los años 1988 a 2003.

  • Relación  de las entradas del ave en el C.R.A.S. con la climatología.
  • Observación de los factores antrópicos que influyen en la conservación de la especie: principales causas de ingreso.
  • Estudio de la posible diferenciación del chotacabras pardo y gris por medio de un estudio del peso de las aves ingresadas.

2. FAMILIA CAPRIMULGIDAE

Las características principales de los miembros de la familia Caprimulgidae son:

  • Insectívoros de patas cortas, cola larga y aspecto de aguilucho, con ojos grandes y pico pequeño con una gran abertura bucal.
  • Plumaje críptico, de color gris, pardo, rojizo y negro, a menudo con manchas blancas en la cabeza, las alas y la cola, más notorio en los machos.
  • Son activos sobre todo en el crepúsculo.
  • El nido es una hendidura poco profunda escarbada en el suelo.
  • Suelen poner uno o dos huevos, blancos o pardo-claro, por lo general manchados, crípticos, característica muy útil dada su forma de reproducción. 
  • La incubación dura de dieciséis a veinte días y los pollos permanecen en el nido durante veinte días, más o menos.

Se han descrito 89 especies de la familia Caprimulgidae, dentro de la cual se encuentran 57 especies del género Caprimulgus, 7 del género Eurostopodus y 6 del género Chordeiles.

CARACTERÍSTICAS DE LA ESPECIE

El color del plumaje del Chotacabras pardo o cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis) es uno de los más miméticos que se pueden encontrar en el mundo de los pájaros. Cuando permanece inmóvil en el suelo desnudo, rodeado de trozos de madera seca o vegetación mustia es prácticamente imposible de distinguir y a menudo se pasa a su lado sin que el observador se dé cuenta de su presencia. Incluso cuando reposa en la arena o en el suelo terroso limpio de vegetación, su postura echada con la cabeza encogida y los ojos cerrados, le hacen parecer más un trozo de corteza de alcornoque.

Sus partes superiores son realmente una mezcla abigarrada de gris, rojizo y pardo, con rayado negro denso en las plumas escapulares y en el píleo. La mejor forma de diferenciarlo del Chotacabras europeo o gris (Caprimulgus europaeus) es atendiendo al collar pardo dorado que rodea todo el cuello y que suele ser más visible bajo la nuca que en la garganta cuando el pájaro está echado en el suelo. En la garganta tiene una amplia mancha blanca normalmente dividida en dos trozos en el centro y también hay pequeñas manchas claras, casi blancas en los lados del píleo y bajo los ojos. Estos son muy grandes y negros y durante el día los mantiene cerrados o todo lo más dejando ver una ligera raya. En las alas se notan bien numerosos puntos dorados o beige y en las primarias y la cola los dos sexos tienen manchas o puntos blancos bien visibles, sobre todo en vuelo.

El plumaje de ambos sexos es similar, salvo que en la hembra las manchas de las rectrices exteriores de la cola y las marcas de las plumas primarias de las alas son más pequeñas y notoriamente menos delimitadas que en el macho, casi siempre están teñidas de rojizo o parduzco y nunca son netamente blancas. Las partes inferiores de ambos adultos están manchadas de beige o rojizo desteñido, muy ligeramente rayado de marrón claro y con ondulaciones finas en la parte superior del pecho.

La cola es muy larga y mide casi 16 cm. en la mayoría de los ejemplares y juega un muy importante papel en el vuelo. Durante el cortejo nupcial de los machos despliegan vistosamente su cola, tratando de mostrar las manchas blancas muy pronunciadas y nítidas durante la reproducción.

La cabeza es ancha y aplastada y el pico corto y pequeño, muy débil de color negruzco. Alrededor de la boca nacen unas cerdas fuertes y desarrolladas que desempeñan una importante función a la hora de atrapar los insectos voladores en el crepúsculo. El interior de la amplísima boca es de color rojo vivo. Las patas son cortas y parecen débiles, pero el pájaro camina bien por el suelo y los pollos a poco de nacer ya las tienen desarrolladas como los adultos y saltan con fuerza.

VUELO.-Al volar presenta una silueta característica e inconfundible que recuerda a un gran vencejo silencioso que volara a baja altura. Sus alas son largas y puede darles un rápido impulso o batirlas perezosamente con una acción deliberada como iniciando un planeo o remonte. Al sobrevolar parece más pálido y rojizo que el Chotacabras europeo y se aprecia bien su mayor tamaño.

 

COMPORTAMIENTO.- El Chotacabras pardo es de costumbres crepusculares y durante el día permanece posado en el suelo, bien entre vegetación densa, en lugares áridos y arenosos, entre trozos de madera o posado en la rama de un arbusto, pero más a menudo en la de un árbol y normalmente a baja altura y buscando un lugar sombrío. Poco después de ponerse el sol inicia sus vuelos tratando de sorprender los insectos que pululan en lugares encharcados o sobre focos luminosos. Vuela erráticamente efectuando rápidos e inesperados giros en persecución de aquéllos y, como el Chotacabras europeo, no lleva continuamente la boca abierta, sino que sólo en el preciso instante de la captura para lo que se ayuda hábilmente de las fuertes y sensibles cerdas colocadas en los bordes.

 

Es muy dado a posarse siempre en el mismo lugar día tras día y allí puede ser bien observado. Alguna vez utiliza para ello la cúspide de una roca oculta entre la vegetación o una rama caída. Se puede observar por la noche capturando mariposas, aprovechando los destellos de los faros de los automóviles o simplemente posado en la carretera, siendo ésta una costumbre culpable de muchos atropellos.

HÁBITAT.- El hábitat típico del Chotacabras pardo está constituido por campo abierto con arbustos esparcidos, terrenos arenosos con vegetación rala y linderos de pinares o entre éstos si existen claros. En la mitad sur de la Península Ibérica que es donde alcanza una óptima densidad, ocupa el campo semidesértico con árboles dispersos y zonas de alcornoques y encinas. En el Coto Doñana los nidos suelen estar situados en suelos húmedos en los bordes y en el interior de pinares, buscando el abrigo de vegetación arbustiva alta que incluya Lentisco.

Se ha registrado una gran disparidad en los lugares donde se establece este pájaro. Grandes y altos brezales y densos tojares, son sustituidos inesperadamente por suelo limpio de vegetación y sólo cubierto a menudo por palos y tallos secos. Se estima que en todos los hábitats es fundamental la existencia de zonas descubiertas cerca de la vegetación arbustiva y postes o árboles que el pájaro utiliza como posadero para cantar.

DISTRIBUCIÓN.- En Europa, solamente España y Portugal constituyen el reducto del Chotacabras pardo. Aquí se ha separado una subespecie típica  C. ruficollis frente a otra, C. desertorum, de plumaje más pálido, gris plateado y rojizo o beige con menos rayado negro en las partes superiores y más claro debajo, que habita exclusivamente zonas desérticas del Marruecos oriental, Argelia y Túnez.

En la mitad occidental de Marruecos vive también la misma raza Ibérica ruficollis. Por lo tanto, su zona de reproducción está limitada al Suroeste del Paleártico donde esta especie es probablemente una reliquia ornitológica, aunque no se puede descartar que se trate de una forma geográficamente aislada del mucho más ampliamente distribuido Chotacabras europeo.

En la Península Ibérica se ha descrito su reproducción con mayor intensidad en las tres cuartas partes del sur del territorio y se ha señalado que en el coto Doñana es más numeroso el Chotacabras pardo que el europeo. En Portugal, sin embargo, el Chotacabras pardo es considerado el más escaso de los dos. Más a menudo es visto y oído en las dos provincias del Sur, Algarve, aunque en ocasiones también se ha escuchado en el Norte

En  España llega por el norte hasta Burgos, es ocasional en Palencia y León y hay citas en Navarra y  Zaragoza. En la zona Cantábrica, de la que hay pocos datos, no se puede afirmar tajantemente, pero parece apreciarse un decrecimiento en la densidad de este pájaro. En las zonas en que está presente no suele superar los 800-1000 metros de altitud (excepcionalmente llega a los 1500).

CANTO.- La voz del Chotacabras pardo es difícil de describir, pero sí se puede asegurar que una vez oída nunca se olvida. El sonido se puede describir como de golpear madera hueca. Su alto y resonante canto está formado por un conjunto de notas dobles ¡¡ta-ca, ta-ca, ta-ca!! ó ¡¡cat-ak, cat-ak, cat-ak!! repetidas en series largas y que se pueden escuchar hasta distancias de 400 metros o más. El tono de la emisión es bajo, pero posee un considerable poder de propagación. De cerca es más penetrante y el tono parece mucho más alto. Esta doble frase es repetida de 90 a 100 veces por minuto, incluyendo pausas y ocasionalmente más despacio o también más apresurada, tanto como 200 veces por minuto.

Los pájaros se reconocen indudablemente por el ritmo en la emisión de su canto. Se ha comprobado que una hembra en el nido emite una serie lenta de 150 sílabas por minuto que puede acelerar hasta 400. Otros sonidos que ambos adultos emiten al volar, son imposibles de transcribir. Parece que el comienzo del canto es más tardío que el del Chotacabras gris, pero esto no está bien determinado.

ALIMENTACIÓN.- Se sabe poco sobre la alimentación de esta especie. Su dieta básicamente está compuesta por insectos voladores, sobre todo mariposas nocturnas, moscas, pequeños escarabajos y saltamontes. La mayoría de ellos son capturados al vuelo y los mosquitos en zonas encharcadas constituyen una buena fuente de alimentación. Se explicaría así la concentración que en algunos lugares se observa de estos chotacabras al oír simultáneamente el canto de 10 machos. También comen en el suelo larvas y gusanos, langostas jóvenes, saltamontes, etc. Muy a menudo se posan cerca de los montones de boñiga del ganado vacuno, lo que, supuestamente hay que interpretar como búsqueda de los pequeños escarabajos que se ocultan entre aquélla.

REPRODUCCIÓN.- Lo mismo que el Chotacabras europeo, también esta especie tiene un espectacular celo que el macho demuestra palmoteando las alas en sucesión rápida doce o más veces mientras sobrevuela a la hembra. El Chotacabras pardo no construye nido alguno, limitándose a hacer la puesta, normalmente de dos huevos, en el suelo desnudo, a menudo aprovechando una pequeña depresión. Siente preferencia por zonas arenosas y es frecuente que junto a los huevos haya algún trozo de madera seca o varios palos, costumbre similar a la otra especie. 

El color de los huevos es variable y siempre muy mimético, confundiéndose fácilmente con guijarros. En general son elípticos y brillantes, blanco grisáceos con puntos y manchitas pardas o amarillentas e incluso verdosas o plomizas. Algunos están ligeramente rayados de pardo oscuro. El tamaño aproximado de los huevos es de 30x22 mm., habiéndose descrito pequeñas diferencias en estas medidas según el autor. Esta especie realiza dos puestas: una a principios de mayo y otra a finales de junio.

En las zonas donde abunda puede haber varios nidos juntos y así en Túnez, se han encontrado pequeños grupos de 4 a 12 nidos separados entre sí por espacios solamente de dos a quince metros. La incubación dura 18-19 días y la hembra toma en ella más parte que el macho. Los pollos al nacer son muy vivaces y están cubiertos con plumón beige. Con frecuencia salen a las pocas horas del nido alejándose uno o dos metros. Si los adultos observan peligro de depredación del nido o los huevos y pollos han sido manejados por alguna persona, los trasladan de lugar, pero normalmente, en una distancia no superior a 2-3 m. Un comportamiento frecuente es el cambio diario de emplazamiento del nido habiéndose comprobado que después de una semana de mover o conducir los pollos, acaba dejándolos a pocos centímetros del lugar inicial.

No se puede decir que sean nidífugos, pero sus actitudes y conducta frente a los depredadores lo hacen parecer. A los 18 días comienzan a efectuar cortos vuelos y normalmente ya sólo los atiende el macho, puesto que si son de la primera nidada, la hembra está ocupada en una segunda puesta. Generalmente los dos padres los ceban pico a pico con insectos. Como con frecuencia los pollos se alejan del nido o del lugar donde los adultos los dejaron minutos antes, éstos los llaman con un sonido suave al que los pollos responden inmediatamente acudiendo con rapidez. Muy a menudo los padres acuden hacia ellos también caminando con cortos pasos, pero con seguridad. Una vez emplumados se parecen mucho a los adultos, aunque su plumaje es menos brillante y las motas blancas de las alas y cola están difuminadas por un tono beige. A los 21 días ya vuelan bastante bien, pero al frecuentar zonas habitadas y de denso tráfico perecen en un número elevado.

MIGRACIÓN.- El Chotacabras pardo es un pájaro netamente migrador que llega a la Península Ibérica en el mes de abril, más frecuentemente a finales de este mes. Su migración nocturna ha sido poco observada y la presencia de estos chotacabras en la costa occidental de Marruecos y de El Aaiun y en el borde septentrional del Sahara también en mayo, demuestra que muchos no llegan a nuestro país antes de la mitad de ese mes. La partida desde la Península Ibérica comienza en septiembre y octubre, las observaciones en noviembre ya son puramente ocasionales.

Se ha descrito la presencia de esta especie desde la mitad de marzo hasta los primeros días de mayo, en el Sahara Occidental, Marruecos (algunas veces siendo abundante en los alrededores de Tánger) y en el noroeste de Argelia. A través de Gibraltar se nota el paso ocasionalmente. Sus cuarteles de invierno aún no han sido bien determinados. Se presume de los pocos datos existentes que inverna en Africa Occidental al Sur del Sahara.

El anillamiento ha sido escaso (105 ejemplares en España hasta 1972) y las recuperaciones casi nulas. En algunos países e islas del Mediterráneo (Baleares, Malta, Sicilia), llegan chotacabras pardos divagantes, pero también algunos se descarrían en sus migraciones y alcanzan islas atlánticas (Madeira, Canarias).

CONSERVACIÓN.-  Los datos sobre la conservación en España son escasos. El trabajo realizado por Juan Aragonés (1996) señala los principales factores de mortalidad no natural de la especie, destacando en primer lugar los atropellos en carretera. En 20 kilómetros de una carretera cordobesa murieron 250 aves en el periodo 1986-1990.

La quema de rastrojos y la incidencia de predadores terrestres (zorros, roedores, reptiles) sobre huevos y pollos son señalados también como posibles problemas. Pero se puede decir que la pérdida de hábitat, por destrucción intencionada o fortuita (concentración parcelaria, incendios de matorral) y el uso masivo de insecticidas en la agricultura, aún sin haber sido evaluados, tienen que influir gravemente sobre su población.

La incidencia de los incendios forestales, tan abundantes en su área de dispersión en los últimos años, es desconocida, aunque puede que en ocasiones le favorezca al crear espacios abiertos.

3. MATERIAL Y MÉTODOS. 

FICHAS DE INGRESO EN EL C.R.A.S.

Para elaborar este proyecto se ha utilizado la información procedente de las fichas del C.R.A.S. (Centro de Recuperación de Animales Silvestres) del zoo-botánico de Jerez, donde se recogen varios aspectos relacionados con el estado y las características del animal, su fecha de ingreso, su procedencia y evolución durante los días que permanece en el centro de recuperación. Las fichas recogen los siguientes datos:

  • Fecha de ingreso
  • Motivo de ingreso
  • Procedencia
  • Edad
  • Sexo
  • Estado general
  • Peso
  • Temperatura
  • Recuperabilidad

Se trata de unas fichas en formato papel que están numeradas y archivadas por años para que sea fácil su localización y consulta. No se encuentran separadas por especies dado el enorme volumen de ellas que han ingresado en este centro, no sólo aves sino también reptiles y mamíferos. Tienen pues, un orden cronológico, y son archivadas semestralmente. Algunas de las fichas se encuentran ya archivadas mediante soporte informático, pero sólo las que corresponden a los años 2002 y 2003, con un programa que facilita la localización por épocas y  especie, entre otras categorías.

 

DATOS CLIMATOLÓGICOS

Se han utilizado los datos climatológicos de Jerez (aeropuerto), facilitados por el Instituto Nacional de Meteorología, habiendo sido seleccionados los correspondientes a las fechas de ingreso de los ejemplares en el C.R.A.S.

HERRAMIENTAS INFORMÁTICAS

Para la presentación del proyecto se han utilizado las siguientes herramientas informáticas:

  • Ordenador personal con sistema operativo Windows XP professional.
  • Escáner e impresora a color.
  • Programas: Microsoft Office 2000® Word y Excel. HP Scanning software.
  • Enciclopedia multimedia Microsoft Encarta 2000. 

4. GRÁFICAS

En este apartado se recogen distintas relaciones establecidas entre los datos de las fichas del C.R.A.S. y las variables que afectan a los individuos.

En la gráfica 1 se establece la relación entre el número de animales ingresados en el C.R.A.S. (eje de ordenadas) y los meses en los que se produce el ingreso (eje de abcisas) durante los años de estudio, (1988 y 2003). Se ha realizado una división del eje de abcisas por quincenas para especificar los periodos de ingreso. Como se puede observar, se trata de una distribución bimodal, con los picos situados en la primera quincena de Mayo y la primera de Octubre, fechas en las que se producen el mayor número de ingresos

 

 

Gráfica 2. En esta gráfica se relacionan el número de aves observadas por un grupo de científicos en el estrecho de Gibraltar en el año 2002 y los meses de paso. No es un resultado de este proyecto pero se ha considerado de utilidad incluirlo tras la gráfica del patrón de ingreso en el C.R.A.S. para favorecer la comparación entre ambas (ver “Discusión”). Referencia: Barros Cardona D. y Ríos Esteban D., 2002.

Se trata de una distribución bimodal, con los picos situados en la primera quincena de Mayo y la segunda de Septiembre, siendo la primera moda, mucho más pronunciada que la segunda.

Gráfica 3. Esta gráfica muestra una correlación de tipo exponencial entre las precipitaciones que se han producido a lo largo de 1988 y 2003 (sólo datos de los días en los que ha habido ingresos) y el número de individuos. Se puede comprobar que cuanto menor es la precipitación, mayor es el número de individuos que ingresan en el C.R.A.S. Por ejemplo, en los días con precipitación nula, o prácticamente nula, se ha registrado un ingreso de más de 70 individuos, sin embargo, si la precipitación supera los 8 mm apenas se registran entradas en el C.R.A.S.

Las gráficas cuatro y cinco correlacionan mediante una función polinomial de orden 3, las temperaturas máximas (gráfica cuatro) y mínimas (gráfica cinco) de Jerez registradas en los días en los que ha habido ingresos (abcisas) con el número de individuos (ordenadas). Se observa una correlación menor que en el caso de las precipitaciones, aún así los mayores ingresos se producen con temperaturas típicamente primaverales.

Gráfica 5. Efecto de la temperatura mínima

Gráfica 6. En esta gráfica se recogen los motivos de ingreso de los individuos en el C.R.A.S., la principal causa de ingreso son los atropellos en carretera seguidos de otros traumas como por ejemplo el choque contra un edificio, el más común dentro de esta categoría. En menor número, pero no menos importante, se encuentran los ingresos producidos por la entrada desorientada de los individuos en edificios tales como casas particulares, bodegas, talleres, centros comerciales o colegios. También se han registrado ingresos de aves lesionadas por disparo, por enfermedad o por otras causas como por ejemplo ser capturados dentro de su hábitat por excursionistas que visitaban su entorno.

Gráfica 7. En la gráfica se representa el porcentaje de individuos fallecidos en el C.R.A.S. Los individuos que habían ingresado por haber entrado desorientados en edificios, morían en un 20%. El porcentaje de mortalidad por disparo es del 100%. En los atropellos en carretera fallecían en un 60% aproximadamente; por otros traumas en un 30%. Por enfermedad, la mortalidad es del 0%. Por último, los ingresos debido a otras causas presentan una mortalidad alrededor del 20%.

Gráfica 8. En este gráfico se puede observar las aves inmaduras que ingresaron en el C.R.A.S. durante el periodo estudiado. Se han registrado pocos individuos inmaduros en comparación con el volumen de adultos, pero los que ingresaron, lo hicieron en Agosto (un ejemplar), en Septiembre (otro), y por último, cuatro inmaduros en el mes de Octubre.

Gráfica 9. Esta gráfica representa el peso de los individuos ingresados. Sólo se han considerado ejemplares adultos en buen estado. La distribución se aproxima a una Normal, pero se han discretizado los intervalos de cinco en cinco unidades (en gramos), ya que la balanza de peso del C.R.A.S. sólo daba valores en números enteros. Se observa en el gráfico una moda en torno a los 80-85 gramos de peso, siendo muy infrecuentes los individuos que superan los 100 gramos.

5. DISCUSIÓN

5.1. FENOLOGÍA DEL CHOTACABRAS PARDO

Migración: el chotacabras pardo o cuellirrojo, es un ave de carácter migrador y como se puede comprobar en la gráfica uno, sólo está presente en España desde el mes de Abril hasta finales de Octubre, el mes en que se produce la partida hacia tierras africanas. En los meses de Noviembre hasta Marzo no hay registros de su presencia.

Reproducción: el suroeste peninsular es el lugar reproductivo de esta especie, puesto que como se puede comprobar en la gráfica ocho, se registraron entradas de inmaduros en el Centro de Recuperación.

 

5.2. RELACIÓN ENTRE LOS INGRESOS EN EL C.R.A.S. Y EL PASO POR EL ESTRECHO (2002)

Las gráficas uno y dos están muy relacionadas ya que presentan distribuciones muy parecidas. El pico de ingresos que aparece en la primera quincena de Mayo, tiene su explicación en que las aves, al llegar a tierras peninsulares, llegan exhaustas, pues han tenido que atravesar el desierto del Sáhara y el estrecho de Gibraltar, por ello son más vulnerables a cualquier perturbación, siendo más proclives a chocar contra edificios, ser atropelladas en carreteras o entrar desorientadas en diversos lugares, sobre todo en las ciudades, atraídas por las luces y el calor del asfalto, como se explicará más adelante.

Un ave exhausta también será más fácil que sea capturada u observada por un ornitólogo en el estrecho de Gilbraltar, es lógico plantearse entonces la similitud entre ambos estudios.

Los picos que aparecen en la primera quincena de Octubre (gráfica uno) y en la segunda de Septiembre (gráfica dos) son menores que los picos que aparecen en Mayo,  teóricamente tendrían que ser igual o mayores que el de Mayo, la partida hacia África sería de los individuos adultos más los jóvenes inmaduros, pero se registra una notable disminución del número de individuos tanto en el C.R.A.S. como en el estudio de su paso por Gibraltar. Ante este hecho, se pueden establecer dos hipótesis:

·        Primera: un elevado número de individuos perecen en el transcurso de su estancia en la Península, sobre todo en los meses de cría de pollos.

·        Segunda: los individuos, al realizar su partida hacia el continente africano ya no están tan exhaustos como cuando llegaron, entonces parece plausible que no entren en el C.R.A.S. o al menos, en un número tan elevado como en Mayo. Esta hipótesis también es válida para los registros del estrecho, un ave en plenas facultades físicas, no será fácilmente observable ni capturable para su anillamiento.

La primera hipótesis podría parecer cierta pero realmente no es la causante del menor ingreso de aves en Octubre, ya que si fuese así, no sería una población estable a lo largo del tiempo. Además según datos del Departamento de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, la especie, a pesar de existir pocos datos sobre ella, no está catalogada como en peligro, ni tampoco es vulnerable.

En resumen, se ha comprobado que el ave es más proclive a entrar en el C.R.A.S. durante el periodo migratorio, ya que, una vez se establecen en su hábitat, es menos probable que sufra perturbaciones.

Una hipótesis para la explicación de los ingresos registrados en el periodo estival sería que al estar en época de cría, los padres conducen a sus pollos a las cunetas de las carreteras para alimentarlos, quedando así expuestos a los peligros que éstas presentan, sobre todo por el aumento del tráfico registrado en los meses de verano, en especial, en esta zona de tránsito hacia las costas.

 

5.3. RELACIÓN CON LA PRECIPITACIÓN Y LAS TEMPERATURAS MÁXIMAS Y MÍNIMAS

Precipitación: en la gráfica tres se aprecia una bajada considerable de ingresos en el C.R.A.S. conforme aumenta la lluvia. La explicación a este hecho es que al llover, la presencia de insectos en su hábitat disminuye muchísimo o es casi nula; aún cuando no llueve o la precipitación es inapreciable, los días con cierta inestabilidad, caracterizados por fuertes vientos o abundante humedad relativa, también contribuyen a la ausencia de insectos en el ambiente. Por lo tanto el ave no será activa en ese periodo de inestabilidad al no disponer de su pilar alimenticio consistente en insectos voladores: permanecerá en el nido esperando una mejora del tiempo. Así, corre menor riesgo de ser atropellada, ya que las carreteras son el lugar preferente de los chotacabras para la captura de insectos.

Temperaturas: los ingresos más numerosos se producen en torno a los 20-25 grados en el caso de las temperaturas máximas y en torno a los 10-15 grados de temperaturas mínimas. Esto está relacionado con la gráfica uno, ya que estas temperaturas son típicas de los meses de primavera y otoño, cuando se producen los movimientos migratorios y los mayores ingresos.

 

5.4. MOTIVOS DE INGRESO Y MORTALIDAD DE LAS AVES

Cabe destacar en este apartado la incidencia de las actividades humanas sobre la mortalidad no natural de la especie. La causa más común de ingreso en el C.R.A.S. son los atropellos en carretera. (Aragonés, 1996). En la gráfica seis se muestran las causas de ingreso.

Los factores que contribuyen a agravar el problema son varios. Por un lado está la precocidad de los pollos para seguir a sus padres hasta el asfalto antes de ser capaces de volar plenamente. El mes más negativo es Agosto (Aragonés, 1996), que constituye un momento clave para la especie ya que algunas parejas están criando sus segundas puestas y hay muchos jóvenes procedentes de las primeras en proceso de emancipación.

Las hipótesis para explicar la presencia de chotacabras en carreteras y caminos son las siguientes: el asfalto de las carreteras conserva el calor, hecho que podrían aprovechar estas aves para termorregularse o para explotar el recurso trófico que suponen los insectos atraídos por el calor y por los faros de los coches. No es infrecuente encontrar cadáveres de mamíferos atropellados que atraen a insectos también.

Los chotacabras además, son aves que pasan más de la mitad de su vida posados en el suelo y usan para ello zonas despejadas de terreno. El ave, al tener las patas muy cortas, si hay vegetación, al desplegar las alas, ésta les supone un impedimento para volar. Por ese motivo prefiere espacios abiertos.

Para explicar la elevada tasa de mortalidad del chotacabras en las carreteras (gráfica siete), hay que tener en cuenta el hecho de que no levantan el vuelo a tiempo. Los chotacabras utilizan la estrategia del camuflaje como medio defensivo y su historia evolutiva les ha dotado de unas pautas de comportamiento acordes con su plumaje críptico: la inmovilidad total en presencia de peligro. Así, el porcentaje de aves que mueren por este motivo es de un 60%. Los chotacabras que no murieron por esto seguramente recibieron golpes leves, ya que los traumatismos graves hacen que haya que someter a los individuos a una operación quirúrgica tan complicada que normalmente no logran superar.

Los ingresos en el C.R.A.S. debidos a otros traumas o ingreso por desorientación en edificio, están relacionados también con el asfalto de la ciudad y las luces que atraen a su principal fuente de alimento, insectos nocturnos. La mortalidad debida a desorientación en edificio (20%) se daba principalmente en los casos que permanecían mucho tiempo en esos lugares y presentaban por tanto, síntomas de deshidratación y una delgadez extrema.

Las aves ingresadas por haber recibido un disparo, no superaron la intervención quirúrgica debido a la comentada complejidad que supone el manejo de este ave, aunque ingresaron tres aves por este motivo, dato mínimo si se compara con la mortalidad debida a los atropellos.

El único ejemplar que ingresó por enfermedad evolucionó de forma favorable hasta su total recuperación.

 

5.5. INMADUROS INGRESADOS EN EL C.R.A.S. 

Según la gráfica ocho, los inmaduros ingresados son muy inferiores al número que cabría esperar. Se sabe que el éxito reproductivo de esta especie es de 1,8 individuos por pareja (Aragonés, 2003). De esta proporción se estima que al menos dos tercios de los adultos ingresados deberían ser inmaduros.

Analizando detalladamente las gráficas uno y ocho, hay que detenerse en los siguientes datos:

·        Adultos que llegan a la Península: 60 (desde Abril a Junio)

·        Jóvenes que cabría esperar: 40 (desde Julio hasta Octubre)

·        Adultos totales: 96 individuos

·        Inmaduros totales: 6 individuos

No hay pues, relación entre lo que cabría esperar y los datos reales. Una explicación a esto podría ser que se hayan identificado individuos inmaduros como adultos, dada la similitud que hay entre ambos. De todas formas, los individuos que aparecen identificados como inmaduros, no aparecen hasta Agosto,  pues en los meses de Mayo y Junio todavía están en el huevo o no han salido del nido. En el mes de Julio cabría esperar algunos ingresos de inmaduros pero no se producen.

 

5.6. DIFERENCIACIÓN DEL CHOTACABRAS PARDO Y CHOTACABRAS GRIS POR MEDIO DEL PESO

La distribución por pesos está indicada en la gráfica nueve, donde sólo se han considerado aves en buen estado que no presentasen síntomas como deshidratación o delgadez extrema con el fin de que estas circunstancias no sesgasen los resultados. a inclusión de este apartado se debe a que algunas fichas del C.R.A.S. no especificaban si el ave ingresada se trataba de un chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) o gris (Caprimulgus europaeus), simplemente se indicaba ”chotacabras”, pudiendo ser uno pardo o uno gris, las dos especies que se encuentran en el suroeste peninsular. El motivo por el que sólo nombrasen como “chotacabras” algunas de las fichas podría ser que dado el enorme volumen de especies que entran diariamente en el C.R.A.S., la persona que estuviese en ese momento clasificando no tuviera oportunidad de diferenciar una especie u otra.

Ante los datos recogidos en las fichas del C.R.A.S. se pueden establecer dos hipótesis:

·        Los individuos con 61-65 gramos de peso pueden pertenecer a la especie Caprimulgus europaeus (chotacabras gris), ya que este ave es de un tamaño bastante inferior al chotacabras pardo.

·        O bien pueden ser chotacabras inmaduros identificados como adultos tal y como se expuso en el apartado anterior

En resumen, la especie Caprimulgus ruficollis viene a pesar en torno a unos 80-85 gramos. No son frecuentes valores superiores a 100 gramos.

 

6. CONCLUSIONES

·        Se comprueba efectivamente la presencia del Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) en el suroeste peninsular (Jerez de la Frontera), mediante los datos obtenidos en el C.R.A.S.

·        La migración de la especie se produce en Mayo (llegada) y en Octubre (partida), siendo la especie muy vulnerable a accidentes sobre todo en Mayo, al llegar a la Península.

·        Fallecen numerosos individuos por atropellos en carretera o en traumas producidos en las ciudades, debido a que son atraídos por el asfalto al ser un espacio abierto y tener una cantidad importante de insectos.

·        Se destaca la ausencia de actividad del ave en días con lluvias y se establece una relación de mayor número de ingresos con temperaturas primaverales u otoñales, ligadas al periodo migratorio.

·        No se ha podido establecer claramente si los individuos de menor peso se trataban de chotacabras de la especie Caprimulgus europaeus o de individuos inmaduros identificados como adultos.

 

7. BIBLIOGRAFÍA<?xml:namespace prefix = o /><o:p></o:p>

 7.1. GENERAL

  • Barros Cardona D. y Ríos Esteban D. Guía de las aves del estrecho de Gibraltar. Parque Natural “Los Alcornocales” y Comarca de “La Janda”. Editorial Ornitour S.L. , Cádiz 2002.<o:p></o:p>
  • Ceballos Benito J.J. y Guimerá O´Dogherty V.M. Guía de las aves de Jerez y de la provincia de Cádiz. Edita: Biblioteca de urbanismo y cultura, Jerez, 1992.
  • Del Hoyo J., Elliot A., Sartagal J. Handbook of the birds of the world. Birdlife International-Lynx Editions, Barcelona, 1999.<o:p></o:p>
  • M. Perrins C. Enciclopedia ilustrada de las aves. Editorial Plaza y Janés, Fundació La Caixa, 1991.
  • Peterson R., Mountfort G.,  Hollom P. A. D. Guía de campo de las aves de España y Europa. Ediciones Omega, Barcelona, 1977.
  • Purroy F.J. (coordinador de la obra). Atlas de las aves en España. Sociedad Española de Ornitología SEO, Birdlife, 1997.
  • Saez-Royuela R. (fundador de la Sociedad Española de Ornitología). La guía de las aves de la Península Ibérica. Editorial INCAFO, Madrid, 1980. <o:p></o:p>

7.2. ESPECÍFICA

  • Aragonés J. Breeding biology of the red-necked nightjar Caprimulgus ruficollis in Southern Spain. Ardeola 50(2) 115-221, 2003.<o:p></o:p>
  • Aragonés J. Incidencia de las actividades humanas en la mortalidad del chotacabras pardo. Quercus 123, Mayo 1996.

 7.3. PÁGINAS WEB

  • fortunecity.com/greenfield/macdonalds/296/ch/ch1/chotacabraspardo.htm<o:p></o:p>
  • iberica2000.org
  • iespana.es/natureduca/zoo_cordados_aves4
  • inm.es
  • juntadeandalucia.es/medioambiente/ima2002/estadisticas/B05_VERTEBRADOS_AMENAZADOS_ANDALUCIA<o:p></o:p>
  • micologia.net/colaboradores/naturaleza/pajaros/chotacabraspardo<o:p></o:p>
  • mma.es/conserv_nat/inventarios/especies_migratorias<o:p></o:p>
  • seo.org<o:p></o:p>

 

 

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