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CRÍA DE AVOCETAS

Experiencia de incubación y cría a partir de huevos de Avoceta (Recurvirostra avosetta) en el Zoo de Jerez.

    El 21 de Mayo de 2002, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) decomisó un total de 114 huevos a un particular que decía haberlos cogido para su consumo. Una vez notificado el hallazgo a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, se decidió el ingreso de los huevos en el Centro de Recuperación del Zoológico de Jerez para la incubación y la cría de los pollos hasta su suelta.

    De los huevos decomisados, sólo 92 fueron puestos a incubar ya que el resto llegaron rotos. De éstos, sólo eclosionaron 69 pollos. Aunque el periodo de incubación es de unos 25 días en esta especie, los primeros pollos eclosionaron a los 10 días de que fueran introducidos en la incubadora. Desde el momento mismo de la eclosión, los pollos fueron alimentados con una mezcla de pienso para aves insectívoras, pienso de gallina ponedora y una mezcla de carne triturada compuesta por corazón de ternera y pescado sin espinas a la que se añadía calcio y vitaminas. La carne triturada (no así el pienso) se colocaba en cubetas con agua dulce obligando a las aves a que capturaran el alimento en el agua. De forma esporádica, se completó la dieta con larvas del gusano de la harina Tenebrio molitor y langostos vivos que criamos en el bioterio del Zoo. Junto a la cubeta de agua dulce (con la carne) se colocó otra cubeta con agua salada con arena de playa en el fondo para simular al máximo su hábitat natural.

    Los pollos se mantenían en instalaciones de estructura y tamaño adecuados a su fase de crecimiento. Tras la eclosión, todos los pollos eran colocados en cestas construidas con malla metálica de 0.5x0.5 cm de luz y que se encontraban suspendidas sobre una bañera fabricada con azulejos. El mantener las cestas colgando sobre la bañera cumplía una doble función. Por un lado, permitía mantener limpia el fondo de la cesta (las heces caían directamente sobre el fondo de la bañera) y por otro lado, la bañera se limpiaba con facilidad utilizando una manguera con agua. Los pollos más crecidos se pasaban a otra instalación de forma cuadrada (2.5 x 2.5 m) con paredes y techo construidos con malla metálica. Como precaución, el suelo de esta instalación se cubrió con malla negra de sombreo para evitar el roce de las patas sobre el cemento. Las paredes de toda la instalación estaban recubiertas con malla de sombreo para facilitar su aislamiento y evitar así el contacto visual con los cuidadores. En todos los casos, los pollos disponían de una fuente de calor (en nuestro caso una bombilla) que colgaba del techo de la instalación y que permitía el secado de las plumas y la regulación de su temperatura. 

    Durante el crecimiento de los pollos, las aves fueron mantenidas en la misma instalación junto a dos cigüeñuelas (Haemantopus haemantopus) y un chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) que se encontraban también en el centro de recuperación. Al igual que en otras aves nidífugas, los pollos se alimentaron por sí mismos casi desde el primer momento no siendo necesaria la alimentación manual. El incremento de tamaño fue rápido y constante y la mayor parte de las aves fueron soltadas como volantones con más de 250 g de peso.

    De los 69 pollos, sólo 55 llegaron a volantones. La suelta tuvo lugar en unas salinas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en el mes de Julio y en el mismo lugar donde se produjo el decomiso. Inmediatamente tras la suelta, algunos animales emprendieron el vuelo acercándose a otras aves que completaban su ciclo reproductor en el lugar elegido. Otras, por el contrario, permanecieron en el mismo lugar durante un buen rato. Previo a su suelta, las aves fueron marcadas con su correspondiente anilla metálica y una anilla de plástico de color negro con un código alfanumérico de color blanco para su identificación a distancia. El proceso de suelta fue supervisado en todo momento por el personal del Parque Natural de Doñana (Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía) que a su vez, se hará cargo del seguimiento de los animales.

    El Departamento Técnico del Zoobotánico de Jerez cuenta con una amplia experiencia en la cría de pollos procedentes de huevos extraídos de la naturaleza ya que un suceso similar tuvo lugar en 1997 con huevos de espátulas (Platalea leucorodia) que procedían de las marismas del Odiel (Huelva).

Cría a mano de avocetas.

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